OSTEOPOROSIS

OSTEOPOROSIS

Existen múltiples enfermedades óseas, la mayoría de ellas raras e infrecuentes. La más relevante y prevalente por sus consecuencias en el ámbito social es la OSTEROPOROSIS. Es una enfermedad caracterizada por la disminución de la masa ósea y deterioro de su microarquitectura, los huesos se vuelven frágiles y en consecuencia el aumento de la susceptibilidad de padecer fracturas óseas. El tejido óseo consta de una matriz orgánica cuyo componente principal es la proteína colágeno, sobre la que se deposita una matriz inorgánica (mineral) formada por calcio, magnesio y fosforo (y pequeñas cantidades de otros minerales) formando cristales minúsculos de hidroxiapatita. El hueso no es un tejido inerte, sino dinámico, está en continua renovación, formando y destruyéndose continuamente. Los osteoclastos son las células encargadas de la destrucción del tejido “viejo” dejando hueco para el nuevo tejido óseo formado por las células osteoblastos. La acción de ambas se denomina “remodelación osea”. En un organismo maduro y sano ambos procesos se encuentran en equilibrio, manteniéndose así estable el tono óseo. Existen diversas hormonas encargadas de regular todo esto: PTH, el calcitriol, vitamina D, hormona del crecimiento y las hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos). Por ello ante la disminución de estrógenos en la menopausia el tejido óseo se ve comprometido.

En cuanto al metabolismo óseo podemos distinguir tres periodos claramente diferenciados, infancia-adolescencia donde existe un balance óseo positivo (formación >resorción), los huesos se están formando alcanzando “pico de masa ósea” (PMO) alrededor de los 30 años. Llegada la madurez el hueso permanece estable (formación=resorción) sin embargo a partir de 40 años y en lo sucesivo la resorción ósea será mayor que la formación, comienza la pérdida ósea, algo fisiológico, es decir, normal. En la mujer, con la disminución de estrógenos, la deplección ósea es más acusada llegando a perder el 15% de tejido óseo los primeros tres años. Esto convierte a la osteoporosis en el principal problema en la mujer menopáusica.

De todo ello se deduce que si conseguimos una estructura ósea en condiciones durante la adolescencia, un pico de masa ósea óptimo y lo mantenemos en la madurez  al llegar a la vejez, a pesar de dicha pérdida inevitable, no habrá riesgo de fractura, por tanto, la mejor prevención para la osteoporosis será asegurar un adecuado estilo de vida que nos garantice unos huesos fuertes y sanos a lo largo de toda nuestra vida pero, sobre todo, en la etapa en la que se están formando, la adolescencia.

Etiología

Se trata de una enfermedad multifactorial donde los factores que predisponen a padecerla son diversos: medioambientales y biológicos (genéticos y hormonales: sexo femenino, raza blanca y menopausia, más susceptible a padecerla). Existen otras causas que pueden provocar su aparición como algunas enfermedades (malabsorción intestinal, artritis, endocrinológicas..) o consumo de ciertos fármacos (glucocorticoides, antiepilépticos, anticoagulantes como la heparina, tratamientos hormonales como la tiroxina, vitamina A y sobredosificación de antiinflamatorios no esteroideos, AINE).

Los factores de riesgo en la osteoporosis, es decir, la posibilidad de padecerla aumenta en los siguientes casos: sexo femenino, raza caucásica o asiática, menarquía tardía, menopausia precoz (la mujer está menos expuesta a los estrógenos), antecedentes familiares, consumo de los citados fármacos, padecer las citadas enfermedades y sobre todo, un inadecuado estilo de vida , los factores medioambientales son los que más van a influir: sedentarismo, exposición solar deficiente(falta de vitamina D), tabaco, exceso de alcohol, de cafeína,  de sal, de alimentos proteicos (exceso de proteinas y fosforo), déficit de calcio y vitamina D.

La enfermedad puede descubrirse a causa de una fractura pero puede pasar desapercibida durante muchos años y hacerse cada vez más grave. Por ello, para poder diagnosticarla a tiempo será necesario un interrogatorio adecuado con el fin de identificar dichos factores, si el paciente presenta varios de ellos hay indicios suficientes para sospechar la presencia de la enfermedad debiendo solicitar la determinación de la densidad masa ósea (DMO)  mediante una técnica llamada densitometría (DEXA) .

Recomendaciones generales

Los factores inductores más influyentes afortunadamente son modificables, los medioambientales, por lo tanto, lo que se pretende con las recomendaciones para la prevención y tratamiento de la enfermedad es potenciar aquellos factores que favorecen la formación del tejido óseo así como evitar todo aquello que intervenga en la resorción de los huesos. Debemos fomentar un adecuado estilo de vida y una alimentación saludable prestando especial atención a aquellos nutrientes más involucrados en la salud ósea. Como ya se ha comentado la mejor manera de prevenir la osteoporosis es aplicar estas recomendaciones desde bien temprana edad asegurando un adecuado PMO durante el desarrollo óseo, la adolescencia. En cuanto a las recomendaciones generales podemos citar:

  • Fomento de la actividad física: entre sus muchas virtudes está el incremento del tono óseo, es importante recomendarlo ya en la adolescencia. La inmovilización y reposo prolongado frecuente en las personas mayores favorece la descalcificación de los huesos debiendo recomendar en estos casos ejercicio físico moderado que no comprometa la integridad del paciente, aeróbico de intensidad leve-moderada de forma constante.
  • Abandono del tabaco y moderación con el alcohol, sin sobrepasar la ingesta de 30 g al día. El alcoholismo es la causa más frecuente de OP en varones. Los fumadores y bebedores habituales tienen menos masa ósea por causas multifactorirales, a menudo va asociada una mala alimentación, falta de actividad física y el hecho de que el alcohol frena la osteoformación e interfiere en la absorción del calcio.
  • Controlar la ingesta de cafeína (café, té, bebidas excitantes gaseosas en general). Debido a su efecto diurético estimula la eliminación de calcio por orina. Una ingesta inferior a 300 mg/día (2-3 tazas) no tiene efectos significativos sobre la densidad del hueso si la ingesta de calcio es adecuada. En este sentido el té tiene menor cantidad de cafeína que el café, a su vez el té verde menos que el té negro.
  • Adecuada exposición solar: la vitamina D, crucial para la absorción del calcio, puede provenir de la dieta pero su principal fuente es la luz solar, con ella la sintetizamos en la piel. Sin embargo, los ancianos por sus limitaciones (deficiente exposición ) o fallos en el mecanismo de la síntesis pueden presentar  carencias de esta vitamina, en estos casos adquiere relevancia el aporte a través de la dieta potenciando sus fuentes o recurriendo a alimentos enriquecidos. En cualquier caso, se debe recomendar a los mayores una exposición solar de forma continua y moderada, serán suficientes 15 min, 3-4 días/sem.
  • Mantenimiento del peso: la pérdida moderada del 10% del peso puede dar como resultado una perdida ósea del 1 al 2%, es decir, puede repercutir negativamente sobre el tejido óseo. Se debe establecer una dieta normocalórica que asegure el mantenimiento del peso.

Recomendaciones nutricionales

Hay una serie de nutrientes que deben ser vigilados de cerca por su vinculación con los huesos, ya sea favoreciendo o perjudicando. Con las recomendaciones siguientes se pretende instruir en cuanto a que alimentos debemos potenciar por ser fuente de nutrientes esenciales para la salud ósea así como evitar todo aquello que los pueda perjudicar. Cabe destacar el papel crucial del calcio y la vitamina D. Procedamos a analizarlos uno a uno:

  • Proteinas: MODERACION. Se debe asegurar un adecuado aporte proteico en la edad adulta ante la depleción muscular propia de la edad (0.8 g/kg/día). Sin embargo se ha observado disminución de la masa ósea cuando la ingesta es excesiva (dietas hiperproteicas) debido a que ello favorece la perdida de calcio por orina. Por tanto se debe recomendar una ingesta adecuada pero moderada de alimentos proteicos ante tal situación: lacteos, carne, pescado, huevos, legumbres y frutos secos.
  • Fibra alimentaria: MODERACION y combinaciones adecuadas. Los oxalatos y fitatos se unen al calcio impidiendo que sea absorbido. Se debe evitar la ingesta excesiva de fibra pero, sobre todo, distanciar los alimentos ricos en oxalatos y fitatos de los lácteos con el fin de maximizar la absorción del calcio.
  • Fosforo: MODERACION. Interviene en la mineralización ósea, sin embargo, el problema no es su déficit sino más bien un consumo excesivo en relación a la cantidad de calcio (se recomienda que la relación Ca/P sea igual o superior a 1). Por desgracia nuestra dieta suele ser pobre en calcio y excesiva en fosforo, las fuentes de este mineral son los alimentos proteicos que consumimos en exceso así como alimentos procesados (los fosfatos como aditivo). Se debe, por tanto, recomendar moderación en cuanto a  alimentos proteicos por dos motivos, su aporte de proteína y fosforo ya que una ingesta excesiva de ambos contribuye al deterioro de la masa ósea.
  • Sodio: MODERACION. Su consumo elevado da lugar a un aumento de la excreción urinaria de calcio, al igual que un exceso proteico lo que contribuye a acelerar la pérdida de masa ósea. Se recomienda moderar el contenido de cloruro sódico (sal) en la dieta evitando la sal de adición y evitando los productos procesados (salazones, embutidos, precocinados, conservas…)
  • Vitamina D: Su principal fuente, la luz solar, pero como ya se ha comentado las personas mayores pueden presentar déficit por su escasa exposición cobrando relevancia su aporte dietético, de ahí la necesidad de conocer sus fuentes alimentarias: aceite de hígado de bacalao, pescado azul, huevo y mantequilla principalmente. Sin embargo, son alimentos prohibidos a los mayores por su alto contenido en colesterol debiendo recurrir a estrategias que permitan cubrir la demanda: alimentos enriquecidos en vitamina D y en casos extremos de nula exposición solar se debe aconsejar la SUPLEMENTACIÓN, más que justificada.
  • Vitamina A, K y C: La vitamina A la podemos encontrar en la grasa animal (huevos, hígado, lacteos..) o en forma de provitamina A, carotenos, que se encuentran en los vegetales de colores intensos (rojo, naranja, verde…). La vitamina K (interviene en la formación de la osteocalcina,  proteína osea) la vamos a obtener principalmente de las verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, brócoli, lechuga, coles, repollo…). Vitamina C, involucrada en la formación de colágeno, principal proteína osea, la encontraremos en  pimiento, brócoli, col, coliflor, guayaba (la más rica), papaya, fresas, kiwi, naranja, limón..El aporte de esta vitamina es especialmente importante en los fumadores.
  • Se debe recomendar “una dieta alta en calcio”: El calcio es el mineral mayoritario de los huesos, por tanto, el nutriente protagonista en la salud osea, la dieta alta en calcio estará indicada en todas aquellas situaciones, fisiológicas o patológicas, en las que se produce una mayor demanda de este mineral por diversas razones  como es el caso de la la osteoporosis (ver apartado en dietas terapéuticas).